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¿Puede un impuesto plano ser progresivo?

Actualizado: 31 ene

Una nueva discusión de reforma tributaria trae consigo la necesidad de explorar y evaluar diferentes opciones que cumplan con los principios de progresividad, equidad y eficiencia. Es por esto que, desde el Observatorio Fiscal de la Javeriana queremos plantear una discusión teórica y académica sobre las tarifas marginales, determinantes de estos principios. En particular, queremos discutir si la progresividad del sistema tributario es consistente con una única tarifa marginal en el impuesto sobre la  renta de personas naturales, lo que se conoce como impuesto plano. 


La tarifa marginal es lo que se debe pagar en impuesto sobre el último peso devengado. Para entenderlo mejor consideremos, por ejemplo, una tarifa marginal única del 20% para todas las personas. En este esquema, si Ana y Bibiana de manera inesperada ganan 100 pesos adicionales, cada una pagará 20 pesos adicionales de impuestos, sin importar cuál de las dos tenía mayores ingresos antes de recibir los 100 pesos adicionales. En Colombia, existen siete tarifas marginales en el impuesto de renta de las personas naturales. Estas son del 0, 19, 28, 33, 35, 37 y 39%. Cada vez que el nivel de ingresos alcanza ciertos umbrales, la tarifa marginal aumenta, como se muestra en la Tabla 1. 


Tabla 1.




A primera vista, un impuesto plano podría estar en contravía del principio constitucional de progresividad. Este principio establece que quienes ganen más deberán pagar en impuestos una proporción mayor de su ingreso. Por ejemplo, supongamos que Ana gana $1 millón y que Bibiana gana $2 millones. Supongamos también que Ana paga 200 mil pesos en impuesto, mientras que Bibiana paga impuestos por 400 mil pesos. En este ejemplo no existe progresividad, dado que ambas pagan el 20% de sus ingresos en impuestos, a pesar de que Bibiana gana más. 


No obstante, existe una forma en que el impuesto plano sea consistente con el principio de progresividad. Para esto se requiere la introducción de una renta básica. Para este escenario, supongamos que tanto Ana cómo Bibiana reciben 200 mil pesos al mes como renta básica. Sin embargo, ambas tienen que seguir pagando impuestos, los cuales son el 20% de su ingreso. En nuestro ejemplo, Ana pagaría 200 mil en impuestos y recibiría 200 mil en renta básica, por lo cual en el neto recibe 0 pesos por parte del Estado. Mientras tanto Bibiana paga un neto de 200 mil pesos, dado que tiene que pagar 400 mil en impuestos pero recibe los mismos 200 mil en renta básica.


Como alternativa, el Estado no tiene que cobrarle a Ana 200 mil para devolverle 200 mil ni tiene que cobrarle a Bibiana 400 mil para devolverle 200 mil. El Estado puede incorporar la renta básica en la declaración de renta como un impuesto negativo. Esto quiere decir que el impuesto a cargo de cada una es el 20% de su ingreso menos 200 mil pesos. En este caso el impuesto a cargo de Ana sería de 0 pesos mientras que el de Bibiana sería de 200 mil. 


El ejemplo anterior muestra que el impuesto plano puede hacerse progresivo si se combina con una renta básica. El neto de impuestos de Ana es el 0% de sus ingresos, mientras que Bibiana paga un neto de 200 mil sobre su ingreso de 2 millones, ósea el 10% de sus ingresos. En otras palabras, Bibiana está pagando más como proporción de su ingreso que Ana, lo cual es consistente con el principio de progresividad. 


Por supuesto, pueden existir casos en los que el impuesto a cargo sea negativo. Si Carlos gana 0 pesos su impuesto a cargo sería de menos 200 mil pesos, ósea que Carlos no pagaría impuestos pero en vez de ello recibiría 200 mil pesos por parte del Estado. Como muestra este ejemplo, la implementación de un mecanismo que combine la renta básica con un impuesto plano requiere articular la política de subsidios y transferencias a los hogares con la política tributaria.


Sin duda, la discusión no debe terminar aquí. El costo de introducir una renta básica es sustancial. Tal y como se planteó hace algunos años desde el Observatorio Fiscal, el costo de sacar a todos los colombianos de la pobreza con una renta básica podría costar alrededor de 30 billones de pesos, una cifra que no es menor, pero que merece tomarse en cuenta para analizar la posibilidad de implementar un principio de progresividad real en los impuestos de los colombianos.


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