Para no olvidar: la política (y toda reforma) se hace dialogando

Actualizado: 25 mar

El año pasado, mientras avanzaban las movilizaciones ciudadanas en el marco del paro nacional, afirmamos que de esa coyuntura solo se saldría dialogando. “Pero, ¿con quién?”, nos preguntamos en esa ocasión.

El escenario que vive nuestro país en la actualidad –dominado por el proceso electoral para Congreso y Presidencia de la República– conserva muchas de las características de tensión, polarización y desgaste institucional con consecuencias de largo plazo que ya hemos visto. Eso sí, despojado de los condenables hechos de violencia que infortunadamente han caracterizado el estallido social.


“Da la impresión de que lo que ha pasado en las últimas semanas –en Colombia y el mundo– tendrá consecuencias más duraderas y trascendentales de lo que nos alcanzamos a imaginar”, escribió Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda. Son muchas cosas las que están ocurriendo en el mundo, pero, mientras esto ocurre, “Colombia vive su proceso electoral y se mira el ombligo”.

¿Cómo salimos, entonces, de esto? La respuesta es la misma que en 2021: dialogando. Con quienes están cerca, pero también –y, sobre todo– con quienes no lo están tanto.


Como lo hemos venido señalando en las últimas semanas, a pesar de las complejidades, ganar las elecciones es lo menos complicado de lo que viene para el país. Habrá, por ejemplo, que sacar adelante una nueva reforma tributaria: ¿se les pondrá IVA a los productos de la canasta familiar? ¿Las ganancias de capital seguirán gozando de tasas de tributación efectiva más cómodas que las que pagan los ciudadanos de a pie? Y, ¿cuáles serán las nuevas fuentes de recaudo para hacer frente al galopante crecimiento del déficit?


El tema no para ahí. La pregunta se extiende también a la prolongación en el tiempo de programas de transferencias monetarias o a la creación de iniciativas de ingreso mínimo garantizado. ¿Sí se van a crear? ¿Para beneficiar a quiénes? ¿Bajo qué criterios? ¿Con qué montos?


Ni qué decir sobre la posibilidad de que se adelanten en el país reformas de los sistemas pensionales y de salud.


Para salir adelante, no basta con explicar las reformas. Tampoco es suficiente contar con los apoyos necesarios en el Congreso. Y se necesita más que la bendición de grupos de tecnócratas. Las reformas requieren capital político, una adecuada lectura de la economía política –entendida como los tiempos de los partidos, los líderes, los intereses y las agendas de los grupos políticos y de presión involucrados–, y sintonía con la opinión pública.


Una rápida mirada a la nueva distribución de fuerzas en el Congreso de la República permite constatar que, de entrada, no hay una sola fuerza política capaz de aglutinar de forma individual el impulso suficiente para elegir al próximo presidente o presidenta de la República. Por ende, tampoco existe en el panorama político actual de nuestro país una fuerza política, partidista o social con la capacidad suficiente de diseñar, presentar, explicar, aprobar e implementar reformas.

Toca, pues, dialogar. De nuevo: se trata de un diálogo que deberá implementarse con las fuerzas más próximas, pero también con las que no lo están.


Colombia enfrenta en la actualidad el riesgo de situarse nuevamente en un escenario de polarización política similar al que resultó después de las elecciones de 2014, de la votación del plebiscito de 2016, y de las elecciones de 2018 –con los agravantes de que la tensión partidista es mayor, y los condicionantes de la disputa, principalmente de carácter económico, agudizan todavía más las posturas–.


Más allá del análisis de la ciencia política, en la práctica los partidos tendrán que cooperar. ¿Habrá un alineamiento en la izquierda del espectro, en torno a un Pacto Histórico que se acerca a la veintena de senadores? ¿Se consolidará un bloque de centro derecha con los partidos Liberal, Conservador, de Unidad y Cambio Radical como protagonistas?


Cualquiera sea el escenario –que, además, estará condicionado por el resultado de las elecciones presidenciales de mayo, y de la eventual segunda vuelta de junio–, el diálogo tendrá que primar.


El diálogo, la concertación y la búsqueda de puntos medios de acuerdo que permitan sacar adelante las reformas que el país necesita implementar con urgencia deben ser la prioridad. Es importante que los partidos y los candidatos se lo digan al país.


No hacerlo tendría dos consecuencias posibles, una tan nociva como la otra: una parálisis institucional, producto de la imposibilidad de lograr consensos, o el ignorar las reivindicaciones y posturas de un sector significativo de la sociedad en el rumbo que tome el país en los próximos años.


El diálogo requiere, sin embargo, un lugar para darse. Y ese lugar son las instituciones. Aun en medio de la confrontación electoral, los candidatos y líderes políticos deberían tener presente la importancia de blindar las instituciones como forma de proteger la democracia.


En medio de los señalamientos surgidos durante el proceso de reconteo de votos de las elecciones legislativas se ha hablado de irregularidades, pero también de desconocimiento de resultados, de la necesidad de traer firmas extranjeras, e incluso de saboteos autoinfligidos.


La primera vuelta de las presidenciales será el 29 de mayo y la segunda vuelta se realizaría el 19 de junio. Marzo todavía no ha terminado y ya vamos en estas.


Sería bueno que –en medio de un reconteo necesario, pues la ciudadanía merece claridad y respeto por sus votos– todos los involucrados mantengamos presente, por un lado, los temas de fondo que debemos abordar y, por otro, la necesidad de mantener un ánimo dialogante en medio de la complejidad del momento. De lo contrario, habrá victorias electorales, pero no instituciones para sacar adelante el país.

*Si quiere verificar los resultados de su puesto de votación (y, de paso, asegurarse de que su voto haya sido contado), puede visitar este enlace en la página web de la Registraduría Nacional del Estado Civil. Seleccione allí la corporación que desea consultar y el departamento. A continuación, seleccione, el municipio, la zona y su puesto de votación. Una vez haga clic en Consultar, el sistema le mostrará el acta.