• Observatorio Fiscal

Navegando los portales de información del Estado colombiano: avances y tareas pendientes

Navegar los portales de información pública del Estado colombiano no es cosa fácil. Se trata de una tarea que, además de tiempo –mucho tiempo–, demanda paciencia, conocimiento técnico, normativo y algunas destrezas en el manejo de herramientas para el cruce de bases de datos con altos volúmenes de contenido.


Así las cosas, a menudo la información sobre contratos, movidas presupuestales, compras públicas y asignación de recursos a sectores y programas se queda en pocas manos –no tanto porque no esté disponible, sino porque consultarla resulta complejo y dispendioso, aún para los ciudadanos más interesados.


Esta circunstancia, sumada a la lógica interna de procesos de construcción de política pública como el Presupuesto General de la Nación –donde la nota predominante es la falta de transparencia–, contribuye a consolidar la idea de que en realidad no es posible conocer en detalle cómo y exactamente en qué se gasta la plata de todos los colombianos.


¿Qué tan compleja resulta la consulta de estos portales? Vamos a compartirles algo de nuestra experiencia, pues los visitamos con frecuencia para, por ejemplo, conocer en qué se está gastando la plata dispuesta por el Gobierno nacional para atender la pandemia.


Para comenzar, quien quiera hacer seguimiento a los dineros públicos con alto nivel de detalle deberá hacer un esfuerzo por familiarizarse con el funcionamiento de dos herramientas: SECOP I y SECOP II. Mientras que el primero publica los procesos de contratación de las entidades estatales, en el segundo constituye una plataforma transaccional que permite a las entidades contratar en línea. El SECOP II también les permite a los proveedores interesados conocer en tiempo real y de forma gratuita las oportunidades de negocio con el Estado colombiano.


Como se pueden hacer transacciones, es necesario que quienes accedan se registren en estos sitios web. Esto tiene sentido en la medida en que hay acceso a proveedores, pero no puede dejarse de lado que, si se trata de ciudadanos de a pie, el Estado puede saber quién y sobre qué está buscando información.


¿Cómo operan internamente estos aplicativos? El SECOP —tanto el I como el II— permite conocer los gastos por sector y por entidad, pero no por programa. ¿Por qué esto es importante? Pensemos, por ejemplo, en el programa ‘Por los que nos cuidan’, que cubre los gastos de alojamiento de algunos profesionales de la salud que han tenido que moverse a otras regiones del país para atender a pacientes enfermos de covid-19. Este programa es coordinado e impulsado por el Ministerio de Comercio, pero beneficia a trabajadores del sector Salud, e inicialmente el dinero para financiar esta iniciativa salió del Ministerio de Hacienda desde el FOME. Así, para saber cómo se ha gastado el dinero dentro del programa –dado que toca por lo menos a tres sectores–, es necesario hacer una minería de datos de carácter manual.


Por otra parte, en el SECOP no es posible observar de forma clara el proceso contractual para la firma del contrato –los procesos abiertos, las cotizaciones recibidas, por ejemplo–, no solo para saber qué ofertas se presentaron, sino también para detectar cómo cuidar de mejor forma los recursos de todos.


Organizaciones como Datasketch han hecho seguimiento al funcionamiento de estas herramientas, promoviendo ajustes para conseguir que la información allí contenida sea más accesible.


Otra herramienta útil del Gobierno nacional es la de Datos Abiertos –una herramienta completa y actualizada de forma permanente que, sin embargo, demanda conocimiento especializado para aprovechar sus ventajas.


De las fuentes disponibles, probablemente la más completa sea el Portal de Transparencia Económica. Aquí, por ejemplo, se puede consultar con alto nivel de detalle el ritmo de ejecución de los recursos para atender la pandemia. El Portal también presenta en una sola sección los contratos suscritos para atender la emergencia.


El Portal de Transparencia Económica es coordinado desde el Ministerio de Hacienda. Resulta llamativo que la herramienta virtual del ministerio (sobre la que hablaremos más adelante) para informar cuánta plata se ha contratado y ejecutado para la atención de la pandemia –un sitio web que se puso en funcionamiento casi siete meses después de iniciada la emergencia– no sea tan completa ni detallada como el Portal.


En la herramienta virtual del Ministerio de Hacienda, llamada Ejecución Presupuestal de los recursos para la emergencia se pueden encontrar los valores generales, pero no la información detallada de cada uno de los contratos. Se trata de un elemento preocupante, pues se le están entregando a la ciudadanía datos y montos que no tienen con qué ser comparados. Por ejemplo, desde este ministerio sale el dinero para el Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF) y el Programa de Apoyo a la Prima (PAP); también salieron recursos para el programa Ingreso Solidario. ¿Cuánta ha salido de este ministerio? ¿Cuánta de otras entidades? De los contratos, ¿cuántos se han suscrito en un sector y en otro? Para saberlo hay que leer cada uno de los documentos legislativos a partir de los cuales se han realizado transacciones desde el FOME.


En contraste, la información del Portal de Transparencia Económica es más completa, pues presenta para cada compromiso con quién se firmó, cuál es la entidad que ejecuta, y cuál es el objetivo del contrato.


Hay, por supuesto, espacio para mejorar. Por el momento el Portal de Transparencia Económica no permite descargar la totalidad de los contratos del Estado colombiano, sino por entidad y la información descargable no incluye los objetos de los contratos ni sus fuentes de recursos, información que sí está disponible en el portal al hacer “click” en cada compromiso. Esto implica que si se quieren hacer cruces y comparaciones, estos deben ejecutarse manualmente.


Por otra parte, valdría la pena que la información de los contratos listados en el Portal conectara con el SECOP para poder descargarlos y saber qué dice allí.


No hay duda de que hay mucho más por hacer. El país debe seguir avanzando en materia de transparencia en la gestión de los recursos públicos y en poner la información sobre el manejo de la plata de todos al alcance de todos los ciudadanos. No obstante, es innegable que el funcionamiento de portales y herramientas de consulta supone un avance que vale la pena destacar.


Se trata de un camino largo en el que al país le queda mucho por recorrer.

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