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Endeudarse en pesos o en dólares: riesgos y costos para el presupuesto

  • Observatorio Fiscal
  • hace 2 días
  • 5 Min. de lectura

Colombia enfrenta un panorama fiscal exigente, marcado por altos niveles de endeudamiento, un déficit fiscal creciente y nuevas emisiones de deuda a tasas de interés elevadas para financiar el aumento del gasto público. En este contexto, el país ha registrado recientemente las mayores emisiones de deuda de su historia, alcanzando niveles récord tanto en pesos como en dólares. En esta entrada analizaremos el nivel actual de endeudamiento público que enfrenta Colombia y explicaremos las diferencias y riesgos asociados a endeudarse en moneda local frente a moneda extranjera. 


Empezaremos analizando cuál es el nivel de deuda del Gobierno Nacional Central (GNC) como proporción de la actividad económica y cómo se conecta con las condiciones de financiamiento. Esto, resulta clave para evaluar el margen de maniobra que tendrá el Gobierno hacia adelante. 


El servicio de la deuda pública nacional es la parte del Presupuesto General de la Nación (PGN) que, en un año, se destina a cumplir obligaciones crediticias (principal/amortizaciones, intereses y otros costos asociados). Por su parte, el nivel de deuda del GNC se expresa a través de la deuda bruta y neta. Estos conceptos hacen referencia al saldo total acumulado de deuda en un momento del tiempo, la deuda neta es la bruta descontando los activos financieros del GNC y es la referencia principal en la contabilidad fiscal. En palabras más sencillas, el servicio es lo que “se paga hoy” desde el presupuesto y la deuda neta/bruta es el saldo de la deuda o lo que “se debe en total”. 


Figura 1. Servicio de la deuda pública nacional del PGN: intereses, principal y otros componentes (2010–2025). Precios corrientes 

La Figura 1 presenta la evolución del servicio de la deuda pública nacional dentro del PGN desde 2010, desagregada en pagos de intereses, amortizaciones de capital y otros componentes de menor peso. Si bien este rubro presupuestal ha mostrado un crecimiento sostenido a lo largo del período, en los últimos años se observa un aumento en la proporción del total destinada al pago de intereses, lo que refleja un encarecimiento del costo de la deuda. 


Durante el periodo 2010 - 2016, el servicio de la deuda estuvo dominado por el pago de capital (principal). Aunque los intereses crecían de forma gradual, su peso dentro del total era acotado y no constituía una fuente relevante de rigidez presupuestal. 


Ese patrón empieza a cambiar de manera más marcada hacia 2018, y se acentúa a partir de 2021. Desde entonces, el servicio total de la deuda crece con rapidez y alcanza niveles históricamente altos. Sin embargo, lo más relevante es que este aumento viene explicado, en buena medida, por el crecimiento del pago de intereses, que pasa a ser el componente de mayor proporción sobre el servicio de la deuda. 


En los años más recientes, los intereses explican una fracción creciente del servicio total, mientras que las amortizaciones, es decir, los abonos que se hacen a la deuda como tal, muestran que cada vez pesan menos. Esto implica que una porción cada vez mayor del presupuesto se destina a cubrir costos financieros asociados a deuda pasada, reduciendo el margen para otros usos del gasto público.

 

Aquí hacemos especial énfasis, pues cuando el componente de intereses gana peso, el PGN enfrenta una rigidez más persistente y una mayor fracción del gasto se destina a pagar el “precio” de la deuda ya contraída, reduciendo el espacio para otros usos (inversión, programas sociales), lo cual lo hace más costoso estabilizar la deuda ante cambios económicos inesperados. Este cambio es clave para entender por qué el debate sobre deuda no se limita al nivel del endeudamiento, sino que se centra cada vez más en las condiciones a las que el país logra financiarse, es decir a las tasas de interés a las cuales el gobierno logra colocar deuda. 


Figura 2. Deuda bruta y deuda neta del GNC (% del PIB), 2010–2025


Nota: *para el año 2025 se usa la última proyección disponible para el cierre de 2025 por parte de la DGPM – MHCP. 
Nota: *para el año 2025 se usa la última proyección disponible para el cierre de 2025 por parte de la DGPM – MHCP. 

La Figura 2 muestra que la deuda del GNC aumentó de forma importante con el choque de 2020 y que la corrección posterior fue solo parcial. En particular, tanto la deuda bruta como la deuda neta se mantienen en niveles superiores a los previos a la pandemia. 


Entre 2025 y 2024 la deuda bruta aumentó mientras que la neta disminuyó dos puntos. Este cambio en la deuda neta puede indicar un incremento en los activos financieros del Gobierno (caja/depósitos, fondos, o el resultado de operaciones de manejo de deuda como canjes). El indicador neto mejora, pero la carga de intereses no necesariamente caería en el corto plazo. 

 

En línea con lo anterior, observamos cómo ha cambiado la tasa de interés a la cual se financia el país. La tasa de interés refleja el costo de endeudarse. A modo de ejemplo, pensemos en una persona que adquiere un préstamo de $100 pesos en un banco con una tasa de interés del 10% y un plazo de un año. Al término de este plazo, esa persona deberá pagarle al banco $110. 


Los países tienen acceso a un mercado más amplio que las personas y pueden colocar deuda en el mercado local o en el mercado internacional que típicamente es tasado en dólares. Así, si un país coloca deuda a 10% en dólares vs. otro que coloca deuda a 5%, el que tiene una menor tasa de interés tendrá mayores recursos disponibles para destinar a otros gastos pues tendrá que pagar menos por haber recibido el dinero. 


Para Colombia no es lo mismo colocar en el mercado internacional que colocar en pesos. Desde el punto de un inversionista, si le presta en pesos al gobierno de Colombia, debe tener en cuenta que el precio del peso respecto al dólar varia en el tiempo. Como dato, desde 2022 la tasa de cambio del peso con el dólar osciló entre $5.200 y $3.600 pesos. Esta variabilidad se tiene en cuenta a la hora de decidir que tasa de interés cobrará a Colombia el inversionista extranjero que está dispuesto a cobrarle a Colombia en pesos. 


Figura 3. Tasa de interés de bonos soberanos colombianos a 10 años (% anual) en pesos y en dólares

 

La Figura 3 muestra el rendimiento promedio de bonos Colombianos del Tesoro Global a 10 años (% anual) en pesos y dólares. Las tasas de interés de los créditos en pesos suelen ser más altas que las de los créditos en dólares, ya que incorporan el riesgo de una posible devaluación futura. Este riesgo cambiario depende de múltiples factores macroeconómicos, entre ellos las expectativas de crecimiento económico, el desempeño de las exportaciones e importaciones y la dinámica de la deuda pública del país. 


En la Figura 3 también se muestra que las tasas en pesos y en dólares han aumentado de manera marcada desde 2021. Esto no significa que una tasa de interés sea “mejor” que la otra pues son mercados distintos. El mensaje que importa para el presupuesto es que la tendencia creciente de tasas altas que se observan hoy se traduce en mayores pagos de intereses mañana. 


En síntesis, la deuda pública muestra un grado de fragilidad que debe ser parte de la conversación nacional. El stock de deuda es mayor y el costo de financiarla ha aumentado. De cara a este año, esto implicará menor espacio fiscal, mayor sensibilidad a tasas de interés y riesgo país, mayor importancia del perfil de la deuda (moneda, plazo, tasas, y vencimientos). 


Desde el Observatorio Fiscal recalcamos que, las altas tasas de interés a las cuales se le presta a Colombia reflejan que los altos niveles de deuda sobre actividad económica muestran a Colombia como un país más riesgoso relativo a su pasado. Es por ello que alertamos que, de no contener las presiones de gasto y dar señales claras de reducción de déficit, de deuda pública o de por fin incrementar el recaudo tributario Colombia seguirá sacrificando gasto fiscal en el futuro por pagar intereses altos. En este punto, desde el Observatorio Fiscal seguiremos insistiendo en mostrar señales de disciplina fiscal para que el futuro no sea sacrificado ante la falta de ajustes en el presente. 

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