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Pago de intereses en 2027 será el más alto de la historia reciente

  • Observatorio Fiscal
  • hace 8 horas
  • 5 Min. de lectura

El anteproyecto del Presupuesto General de la Nación (PGN) 2027 se presenta en un contexto de elevada restricción fiscal. Las cifras recientes muestran un desbalance persistente entre ingresos y gastos que no ha sido corregido de manera estructural, mientras el pago de intereses alcanza niveles históricamente altos. Bajo este escenario, el aumento del gasto público está cada vez más determinado por el costo de la deuda.  


En 2025, los ingresos del Gobierno Nacional Central se ubicaron en 16,3% del PIB, en niveles cercanos a su promedio histórico, mientras que el gasto total alcanzó 22,7% del PIB. Como resultado, el balance primario se deterioró hasta -3,5% del PIB, lo que ha obligado a financiar el déficit con mayor endeudamiento en un entorno de costos crecientes. En este contexto, este blog analiza la composición y las principales variaciones del anteproyecto del PGN 2027, con el fin de identificar las presiones que marcarán la discusión presupuestal del próximo año. 


Figura 1. Variaciones reales entre PGN 2026 y anteproyecto PGN 2027 

La Figura 1 presenta las variaciones reales entre el PGN 2026 y el anteproyecto del PGN 2027. En términos reales, el presupuesto aumentaría en $19,1 billones. Sin embargo, este incremento está ampliamente explicado por el aumento en el servicio de la deuda, que crece en $43 billones, equivalente a una variación real del 40,2%. 


En contraste, tanto el gasto de funcionamiento como la inversión registran reducciones reales. El primero cae en $12,6 billones (-3,3%), mientras que la inversión disminuye en $11,3 billones (-12%). En palabras sencillas, el aumento del gasto no refleja una expansión de la política fiscal, sino una presión derivada del mayor costo del endeudamiento. 


Figura 2. PGN 2019-2027 por tipo de gasto 

La Figura 2 presenta la evolución de la composición porcentual del PGN por tipo de gasto entre 2019 y el anteproyecto de 2027. En todo el periodo se observa una transformación gradual en la estructura del presupuesto, marcada por el aumento en la participación del servicio de la deuda. Mientras que el gasto de funcionamiento se ha mantenido relativamente estable, alrededor del 60% del total, el servicio de la deuda ha ganado participación frente a la inversión. En particular, tras niveles cercanos al 18%–20% en los años previos, la deuda alcanza el24,9% en el anteproyecto de 2027. 


El aumento reciente del servicio de la deuda no solo explica el crecimiento del presupuesto, sino que profundiza una tendencia de mediano plazo en la que este componente gana espacio dentro del gasto total. En contraste, la inversión ha reducido su participación, pasando de niveles cercanos al 18%–20% al 13,8% en 2027. Esto sugiere que el ajuste fiscal ha recaído de manera sistemática sobre este componente, que es el más flexible dentro del presupuesto. 


El resultado es una estructura de gasto cada vez más concentrada en componentes rígidos, en la que el aumento del peso de la deuda reduce el espacio disponible para inversión y limita la capacidad del Gobierno de reasignar recursos hacia nuevas prioridades. 


Figura 3. Anteproyecto PGN 2027 por sectores 

La Figura 3 muestra la composición sectorial del anteproyecto PGN 2027. El servicio de la deuda pública nacional se mantiene como el principal rubro con $124,5 billones, seguido por sectores como Educación ($91,6 billones), Salud y Protección social ($81,3 billones), Defensa y policía ($70 billones), Trabajo ($64,3 billones) y Hacienda ($31,7 billones) 


Estos sectores concentran una parte significativa del gasto y, en su mayoría, están asociados a obligaciones legales, financieras, compromisos institucionales o mandatos constitucionales, lo que limita su capacidad de ajuste en el corto plazo. En consecuencia, el margen de maniobra del Gobierno se reduce considerablemente, ya que una proporción importante del presupuesto está predeterminada. 


Figura 4. Servicio de la deuda pública nacional 2019 – 2026 

Cifras en billones de pesos de 2026 

La Figura 4 muestra el servicio de la deuda pública nacional entre 2019 y 2026. En el anteproyecto del PGN 2027, el servicio de la deuda alcanzaría $124,5 billones. De este total, cerca de $90 billones corresponden al pago de intereses, lo que representa aproximadamente el 73% del servicio de la deuda. Este nivel implica que el pago de intereses, por sí solo, es apenas inferior al presupuesto de Educación ($91,6 billones) y superior al presupuesto del sector de Salud y Protección social ($81,3 billones) y todos los demás sectores. 


Este comportamiento evidencia que los intereses adquieren un peso creciente frente al pago de principal. En la práctica, esto implica que una proporción cada vez mayor del presupuesto se destina a cubrir el costo del financiamiento, más que a reducir el saldo de la deuda. Este fenómeno está asociado tanto al mayor nivel de endeudamiento acumulado como a condiciones de financiamiento menos favorables


Figura 5. Servicio de la deuda pública nacional 2019 – 2026 como porcentaje del PIB 

Para dimensionar la magnitud del pago de intereses en 2027, la Figura 5 muestra su relación con el PIB. Este indicador alcanzaría su nivel más alto en la historia reciente, solo comparable con los años de la pandemia. En otras palabras, el país estaría destinando a intereses una proporción del PIB similar a la observada en un contexto de choque económico extraordinario. 


Este resultado se da en un contexto de alta inflación, suspensión de la regla fiscal y persistencia del déficit, lo que ha elevado el costo del financiamiento. En conjunto, evidencia que el desbalance fiscal no solo persiste, sino que se traduce en mayores presiones sobre el gasto público a través del pago de intereses. 


Este patrón tiene implicaciones directas sobre la política fiscal. En primer lugar, reduce el espacio disponible para financiar inversión pública, que continúa siendo el principal componente de ajuste. En segundo lugar, limita el margen de maniobra del Gobierno, al concentrar el gasto en rubros rígidos. Finalmente, aumenta la exposición de las finanzas públicas a las condiciones de financiamiento. 


Esto plantea desafíos relevantes para la sostenibilidad fiscal y limita la capacidad del Estado de volver a impulsar el crecimiento económico en el mediano plazo y muestra que la consolidación fiscal (reducir gasto o aumentar ingresos) debe ser una tarea del país sino queremos que se consolide la tendencia de pagar más intereses que gasto en educación.  

 

Desde el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana advertimos que, tal como está planteado el anteproyecto de presupuesto para 2027, el peso creciente del pago de intereses amenaza con seguir desplazando la inversión que el país necesita. No se trata solo de un problema coyuntura. Como hemos venido señalando, las estrategias de financiamiento adoptadas recientemente solo ha agravado la situación que ya venía siendo compleja, al elevar los costos de la deuda y comprometiendo la sostenibilidad fiscal en el mediano y largo plazo. Que una proporción tan alta del servicio de la deuda se destine al pago de intereses, y no a amortizar capital, es una señal de alerta sobre la fragilidad de las finanzas públicas. Por eso, avanzar en una verdadera consolidación fiscal, que permita reducir el costo del endeudamiento y recuperar espacio para la inversión y el funcionamiento del Estado, será una de las tareas más urgentes del próximo gobierno. 

 

 

 

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