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Ecopetrol: vender la gallina para pagar por huevos

31/01/2019

 

Don Julio es un tendero que está pasando por una situación económica difícil. Tiene a su cargo dos hijos y su educación le resulta costosa. El edificio dónde vive tiene un vigilante 24 horas que se paga entre 10 residentes, a través de las cuotas de administración. Don Julio, de 58 años, es un hombre responsable que tiene a toda su familia afiliada a la EPS.

 

El problema es que el producido de su tienda simplemente no alcanza para cubrir tanto gasto.  Hace ya varios meses que los ingresos de Don Julio no son suficientes para llegar al final del mes. En dos ocasiones no ha habido con que pagar la administración del edificio y además se vio obligado a pedirle un préstamo a su hermano para poder cumplir con la mensualidad de los colegios de los niños.

 

No se equivoquen. Don Julio es un hombre trabajador y responsable. Le preocupa seguir endeudándose y no le gusta estar atrasado con sus obligaciones.

 

Cuando los tiempos eran mejores, Don Julio invirtió unos ahorros en acciones de Ecopetrol. Eso ha ayudado porque Ecopetrol le consigna cerca de 100.000 pesos al mes por concepto de dividendos. Sin embargo, cada mes, el hogar se queda corto en 900.000 pesos. La tienda produce 3 millones, que sumados a los dividendos de las acciones da unos ingresos de 3.1 millones. Pero los gastos suman 4 millones.

 

Doña María es la esposa de Don Julio. Ha notado que su marido está preocupado por las finanzas, y lo invitó a sentarse para buscar soluciones entre los dos. Llegaron a la conclusión de que por ningún motivo iban a sacrificar la educación de los niños, y que de todos modos, estar afiliados a salud era importante porque nunca se sabe que vaya a pasar. Doña María hace parte de la junta directiva del edificio, y propuso que se dejara el vigilante solo durante los días de semana para no tener que pagarle dominicales y así reducir un poco las altas cuotas de la administración. Doña María argumenta que la seguridad del barrio ha venido mejorando sustancialmente en los últimos años. Sin embargo, en el pasado el barrio tuvo graves problemas de inseguridad, y los demás vecinos se oponen a reducir la jornada del vigilante.

 

Al no encontrar por donde recortar los gastos, Doña María y Don Julio decidieron aumentar los precios de los productos de su tienda. Esto les permitiría aumentar sus ingresos y poner la casa en orden. Los clientes de la tienda son conocidos de los propietarios pues suelen ir a diario a comprar los huevos, la leche, el café, y demás productos de uso diario. Por ello, Doña María decidió comentarles que debido a la difícil situación, que estaban considerando aumentar los precios. Los clientes pusieron el grito en el cielo. “¡Cómo le van a subir a los huevos!, ¿acaso no saben que tenemos hijos que alimentar?”, exclamó una de las clientes indignadas. Fue tal la indignación que Don Julio decidió que no subiría los precios.

 

“La única opción que yo veo, le dijo Don Julio a Doña María, es vender las acciones de Ecopetrol. Esas acciones valen 2 millones de pesos. Con eso le abonamos un poco a la deuda que tengo con mi hermano, y nos da para balancear las cuentas dos meses.

- Pero siempre hemos hablado de dejarle eso a los niños, replicó Doña María. Además los dividendos nos ayudan con los gastos. Acuérdese que hay meses en los que esas acciones nos han dejado hasta 200.000 pesos.

- Los dividendos varían mucho, dijo Don Julio. Así como suben a 200.000, a veces bajan a 50.000. Vendamos esas acciones y nos asegura que podemos pagar los gastos de los próximos dos meses.”

 

La situación que viven Don Julio y Doña María es muy similar a la que enfrenta el equipo económico del presidente Iván Duque. Las cuentas fiscales están desbalanceadas: el gobierno gasta más de lo que recauda. La deuda soberana ha venido aumentando en los últimos años y se ubica cerca de 45% del PIB. Los mayores rubros de gasto –educación, seguridad, salud- son difíciles de recortar y el gobierno no fue capaz de convencer al Congreso ni a la opinión pública de la necesidad de aumentar los impuestos.

 

Así las cosas, el ministro de Hacienda ha anunciado la intención de vender un 8.5% de las acciones de Ecopetrol. Esto le representará ingresos por unos 10 billones de pesos, suficientes para tapar el hueco de esta vigencia fiscal y parte de la próxima. El 8.5% de Ecopetrol es un activo de todos los colombianos. A futuro, el Estado no contará con los dividendos correspondientes a ese 8.5%. Verdad que esos ingresos son volátiles y pequeños si se comparan con el presupuesto de la nación. Sin embargo, la venta no soluciona el problema de fondo: las necesidades de gasto del Estado son mayores a sus ingresos estructurales. En dos años estaremos en el peor de los mundos: sin las acciones de Ecopetrol ni los ingresos asociados, y buscando nuevas formas de financiar el déficit fiscal. Parece que el gobierno prefiere concentrarse en las finanzas de muy corto plazo y dejarle la solución real del problema a sus sucesores. 

 

 

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